Los viajes pueden iniciarse con una fecha de regreso ya establecida o, al menos, estimada. Ese es el caso habitual de las vacaciones: “Mi hermana sale de viaje el próximo viernes para conocer las Pirámides y regresa a fin de mes”, “Ya compré los pasajes para el viaje: salimos el 4 y regresamos el 19”.
Otros viajes, en cambio, no tienen fecha de regreso, como las migraciones. Las personas que deben viajar para huir de un conflicto bélico o que deciden trasladarse para instalarse en un país extranjero no saben cuándo regresarán a la tierra de partida o, incluso, es posible que nunca regresen.


